Carta AIFA

6 de junio 2020

 

Estimada AIFA

 

Debería mostrarle al mundo la forma de tener un pensamiento autónomo.

La soberanía de un país pasa por la independencia y autoridad de sus propios organismos.

No solamente de aquellos políticos. Pero más aún, deberían mostrarse independientes aquellas instituciones que protegen al ciudadano en su núcleo esencial: la Salud Física.

Las industrias farmacéuticas de países como Marruecos, la India, Argelia, Republica de Mauricio, Brasil y otros; han sabido rechazar la Directiva de la OMS respecto a la suspensión del uso de la hidroxicloroquina concerniente a la prescripción médica de pacientes para su uso domiciliario y uso hospitalario.

En Chile, el Ministerio de Salud se adecuó a las Directivas de la OMS y ello conllevó a que se produjera un levantamiento de todas las «camisas blancas» en todo el país. Una manifestación tan masiva, generalizada y unificada que obligó al Ministerio a dar marcha atrás y readmitir la hidroxicloroquina.

Una lección no solo para los Ministerios de Salud y las industrias farmacéuticas de otros países, sino también para los médicos de todo el Mundo.

En Italia solamente se realizó una carta de protesta de 140 médicos, enviado a ustedes AIFA, solo después de que The Guardian (uno de los pocos periódicos europeos que todavía saben hacer investigaciones propias a nivel autónomo), ha puesto en duda la validez del estudio publicado por The Lancet, sobre la base de la decisión de retirar el fármaco de parte de la OMS.

Miles de médicos en Italia han salvado decenas de miles de vidas del Covid-19 con el uso silencioso de hidroxicloroquina y azitromicina en el hogar. En silencio porque no “estaba de moda” usar viejos fármacos eficaces contra la enfermedad. Era más “profesional” hablar en la TV de vacunas inexistentes y de antivirales ineficaces.

Ahora, lentamente, aquellos médicos que tomaron decisiones impopulares en ese momento, liberados del compromiso de salvar muchas vidas humanas; tendrán el tiempo de recopilar y producir información de su labor, demostrando al mundo la eficacia y la seguridad de la hidroxicloroquina utilizada contra el Covid-19.

 Si usted AIFA no tenía conocimiento del uso territorial (desafortunadamente solo en algunas regiones o algunas provincias) y del uso masivo de hidroxicloroquina en numerosos hospitales italianos ya desde inicios de marzo, con resultados, por decir poco, “excepcionales”; y sin efectos colaterales, entonces algo no encaja.

Algo no encaja estimada AIFA.

Si su labor se ha vuelto meramente burocrática, de transmitir decisiones tomadas por otros, renunciando al rol de evaluaciones médico-científicas autónomas…bueno, entonces no hay más razones para su existencia.

Es suficiente un intérprete a medio tiempo que revise las traducciones al inglés de Google de los documentos producidos por la OMS.

Su preocupación con la que se apresuró a tomar los engaños de la investigación en The Lancet y a obedecer a la OMS; no encuentra continuidad en realizar rápido, pero en verdad rápido a su resguardo: anulando sus disposiciones limitativas.

Con afecto.

Mauro Rango.

 

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